Este post surge a raiz de un hilo de correo donde varios colegas diseñadores hemos intercambiado impresiones sobre el nuevo diseño de ElPais.com. En general rondamos la treintena y cubrimos un espectro más o menos amplio de disciplinas: de diseño editorial a web, pasando por UX (experiencia de usuario), desarrollo front-end o diseño de interacción.
Yo llegué el último, con el suelo ya cubierto de confetti pisoteado. Para animar el hilo usé el viejo truco de escribir el correo más largo. La actividad se reanudó y el resultado final fue una discusión bastante completa. Y como no va a dar fruto cogiendo polvo en los servidores de Gmail, pensé: “pongámosla en Internet a ver qué pasa”.
Una característica unificadora de mi gremio es protestar por todo: obtenemos con ello un perverso placer. A menudo nos quejamos de que el público está desconectado del diseño. No es verdad: para escapar al diseño de un coche, un teléfono móvil o el interfaz de Windows habría que vivir en una cueva. Lo mismo puede decirse (al menos en el ámbito hispanohablante) de webs como ElPais.com, que definen diariamente la experiencia online de millones de personas, así que su rediseño nos parece un suceso digno de atención.
No conozco la fuente de esto, pero me parece sencillamente espectacular. Se lo regalaría de corazón a cierta escritora que cumple años precisamente hoy.
“A young boy performs at an auditorium in the Special Economic Zone of Rason city. North Korean officials have been eager to show the vitality and possibilities of their country.”
A Glimpse of North Korea at The Big Picture.
Hay gente que consigue que todavía no nos cansemos de los posters minimalistas de películas clásicas.