Observaciones sobre el rediseño de ElPais.com

Este post surge a raiz de un hilo de correo donde varios colegas diseñadores hemos intercambiado impresiones sobre el nuevo diseño de ElPais.com. En general rondamos la treintena y cubrimos un espectro más o menos amplio de disciplinas: de diseño editorial a web, pasando por UX (experiencia de usuario), desarrollo front-end o diseño de interacción. 

Yo llegué el último, con el suelo ya cubierto de confetti pisoteado. Para animar el hilo usé el viejo truco de escribir el correo más largo. La actividad se reanudó y el resultado final fue una discusión bastante completa. Y como no va a dar fruto cogiendo polvo en los servidores de Gmail, pensé: “pongámosla en Internet a ver qué pasa”

Una característica unificadora de mi gremio es protestar por todo: obtenemos con ello un perverso placer. A menudo nos quejamos de que el público está desconectado del diseño. No es verdad: para escapar al diseño de un coche, un teléfono móvil o el interfaz de Windows habría que vivir en una cueva. Lo mismo puede decirse (al menos en el ámbito hispanohablante) de webs como ElPais.com, que definen diariamente la experiencia online de millones de personas, así que su rediseño nos parece un suceso digno de atención.

Este análisis pretende ahondar en las particularidades del rediseño para sacar conclusiones útiles. Me gusta pensar que cuando critico el trabajo de otros lo hago con ánimo constructivo, y aunque no conozco personalmente a los autores, sé que vienen de Soitu.es y doy por hecho que se han esforzado en hacer el mejor trabajo posible. Javier Moreno habla de dos cambios paralelos al rediseño: uno en la estructura y procesos de la redacción, y otro en la plataforma tecnológica de la web. No los valoraré en este artículo.

La mayor parte del texto que aparece a continuación es propio, pero mentiría si dijera que no me he inspirado o fusilado comentarios sueltos de mis compañeros de hilo, citados abajo. Ellos me perdonan y creo que será más comprensible si los suelto en un solo bloque.

Al grano. He aquí una lista de cosas que echo de menos o mejoraría en una web como ElPais.com.

1. Desplegables en el menú horizontal
La nueva web ignora esta función, que no es precisamente nueva y ni siquiera exige hacer click: con pasar por encima del título de cada sección aparecería un desplegable mostrando contenidos relevantes de segundo nivel, descargando peso informativo de la Home.

2. Responsive design
La información llega al lector a través de pantallas de variado tamaño: iPads, Blackberrys o Macs de 24”. Lo idóneo es disponer de 3 a 5 layouts individuales en función de cada ancho, haciendo el mejor uso del área disponible. Más espacio: más columnas,  mayor despliegue gráfico. En caso contrario: priorización de contenido e imágenes fuera.

3. Eliminación de la redundancia
En ElPais.com hay múltiples secciones que parecen llevar al mismo tipo de contenido. Su jerarquía no está clara y no están agrupadas entre sí. Se encuentran desperdigadas a diferentes alturas, aparentemente donde venía bien: un síntoma claro del diseño por comité. Lo peor es que probablemente nadie se haya quedado contento. Algunos ejemplos:

  • Está pasando vs. Última hora
  • Opinión vs. Blogs
  • Vida y Artes vs. Cultura
  • El País recomienda vs. En otros medios
  • etc.

Es redundante y abrumador. El mismo síndrome afecta al “especial” dedicado al nuevo diseño de la web. Tiene tres entradas, cada una con su miniatura. ¿De verdad hacen falta las tres? La respuesta es no. Sobran dos.

4. Jerarquía tipográfica
Al entrar en una web no deberían llover tipografías de distinta familia, tamaño y color, porque el ruido se come la señal. Ahora mismo cuento 12 sólo en el espacio que queda por encima de la línea de flotación. Si hacemos scroll hacia abajo, es mucho peor.

5. Espacio negativo
Dejemos de lado que en esa Home sobra como mínimo el 60% del contenido. Bien. Si vas a acabar teniendo 12 pantallas de scroll vertical sí o sí… ¿por qué apretujarlo todo? ¿No sería mejor ganar en claridad usando espacio negativo (áreas en blanco)? Por si fuera poco, se intentan crear bloques mediante infinidad de separadores que contribuyen a la indigestión visual. ¿No han aprendido nada de Newsweek? ¿De Jotdown, esa no-competencia que les roba relevancia día a día? ¿De las recetas que tan bien se han aplicado en su propio suplemento SModa?

6. La mini-columna derecha
Es difícil no ver aquí la influencia del antiguo Soitu. En aquel caso la columna cobijaba dos widgets: el Buscador y El Tiempo. Más abajo había una sucesión de destacados perfectamente uniformes. The Guardian, otro ejemplo de tercera columna sencilla y bien solucionada. Y ahora El País: cientos de pequeños enlaces, botones, fotos en miniatura y banners: el caos. Para esta anchura fija, lo mejor hubiera sido prescindir completamente de la tercera columna ganando espacio para las otras dos. Pero como han ubicado en ella mportantes enlaces que antes estaban en el menú principal, se convierte en un zombi infeccioso al que no te puedes cargar (llamadme extremista).

7. Lo personal
Fuera de lo académico hay matices que quizá me molesten sólo a mí.

  • Las secciones más casuales como Blogs, Lo Más Leído o Viñetas. Su gancho es obvio: son de lectura fácil y sirven de embudo para perderse por la web. Ahora están abajo del todo y el lector casual, que por definición es el menos paciente, tiene que irse leeejos para encontrarlas. Craso error.
  • Los colores de las secciones. ¿Realmente son esos los más bonitos que han encontrado? ¿De verdad creen que alguien con una discapacidad cromática puede distinguirlos bien? Inserte aquí icono de rascarse la cabeza.
  • Basurillas voladoras. No tengo otro nombre para esto. Ejemplo claro: “Accede a Kiosko y más”. Insisten con ello en 10 formatos y tamaños distintos, robando espacio y homogeneidad al resto del contenido a lo largo y ancho de toda la Home. Un par de enlaces en lugares estratégicos hubieran sido el doble de efectivos y la mitad de irritantes.
  • Arbitrariedad. Lo que debería estar en un sitio, está en otro. Un ejemplo claro son las subsecciones de Comunidades Autónomas: ahora tengo que buscarlas en la columna derecha cuando por lógica (y costumbre) deberían estar en el menú principal.

No todo es malo. De entre los cambios positivos destaco dos:

  • Anidar noticias relacionadas dentro de los titulares principales. Una innovación interesante que nos ha gustado a todos.
  • La página interior de noticia, que sigue siendo diáfana, ordenada y agradable de leer.

Concluyo. No había que reinventar la rueda. Mucho y muy bueno se ha aplicado ya en New YorkerThe Guardian o mi favorito, el Boston Globe. En todos ellos se aprecia una dirección clara. El nuevo diseño de ElPais.com no es malo, pero cabe preguntar qué pretende y si realmente supone un avance. A mí no me lo parece. Un puñado de buenas ideas no camuflan algo que percibo como falta de rumbo, horror vacui y un crisol de supuestas “prioridades” que se anulan entre sí.

El mismo día del rediseño dije en Twitter que parecía “el resultado de un laborioso proceso de decisiones tomadas por comité”. Creo adivinar en este proyecto claros síntomas de este fenómeno (que la Wikipedia explica mejor que yo). Por eso, quién lo haya hecho pasa a un segundo plano, ya que jamás tuvo control sobre el resultado final. Se aprecian las huellas de demasiadas manos en este fracaso colectivo que resume gran parte de lo que está mal en la toma de decisiones corporativa.

Hasta aquí la sentencia. A continuación cito algunas observaciones sueltas de mis contertulios, muy interesantes no sólo en el marco de este análisis sino en el del estado actual de la prensa. Editores, lean con atención:

“Yo creo que lo que puede salvar a un periódico es justo lo opuesto de lo que están haciendo todos. Se están convirtiendo en portales. ¿Os acordáis de los portales? Si desaparecieron fue por algo. Mucho servicio, mucho complemento, mucho subproducto, cero profundidad, calidad periodística por los suelos… y en los de papel, te regalan vajillas. Cualquier blog periodístico medianamente decente tiene mejores artículos y un 1% de las erratas y faltas de ortografía de un artículo medio de El País. Si de publicidad cada vez es más difícil vivir, desde luego de suscripciones lo llevan jodido.”
— Omar Moreno


“Criticar un diseño siempre es más fácil que hacerlo. No verse obligado a hacer Frankensteins o tomar decisiones que consideras equivocadas es bastante jodido de lograr. Con empresazas tochas mucho más.”
— Omar Moreno


“Puedes tener unos diseñadores visuales tremendos, pero un proyecto así necesita gente de AI (Arquitectura de la Información). En The Guardian tienen un equipo de AI de al menos 4 personas dirigidos por este tío y complementados por 5 ó 6 diseñadores visuales. Si el equipo de El País es la tercera parte de eso, yo les pondría un templo por lo que han tenido que sufrir.”
— Alex Lillo


“No veo la necesidad de tener un Responsive design simplemente porque “se puede”. Ahora mismo tienen una versión móvil y el diseño se ve bien en tabletas sin necesidad de recolocar cosas. De alguna manera tendrán que intentar colocar al usuario las pochocientas aplicaciones que han programado. De repente parece que el responsive design es la solución para todo y para todos. No sabemos las limitaciones que pueden tener (de equipo, de tecnología, de diversidad de plantillas…)”
— Jimena Catalina


“Cuando las empresas se hunden las batallas internas son sanguinarias. La lucha de cada departamento para tener un hueco en la portada habrá hecho temblar el suelo. Es posible que vayamos viendo como se vacía cuando el periódico vaya soltando lastre. Es difícil ahora mismo justificar una gran inversión de presupuesto en un rediseño (para un periódico), dado que: 

1. No tienen un duro.
2. No encuentran cómo rentabilizar la versión online, al menos no para que soporte la estructura actual de la empresa.
3. Los ingresos por publicidad cada vez funcionan peor.

A El País no le va a salvar un rediseño de su web valiente y radical, lo que necesita es una hecatombe como empresa para replantearse de nuevo, desde las cenizas.”
— Jimena Catalina

Finalmente cito a todos los participantes del hilo original y sin cuyo feedback y observaciones este artículo no existiría: Jimena Catalina (Nurun), Omar y Aitor Moreno (Rojo 2), Alex Lillo (Kit Digital, UK), Igor Ustárroz (Secuoyas), José Manuel Torralvo (Señora Rushmore), Situ Herrera (Rivolta) y Guillermo López (Libros del KO). 

El autor de todo este follón, Alejandro Monge (Rivolta) espera no haberos aburrido mucho, estéis o no de acuerdo con lo publicado. Ahí abajo están los comentarios para quien quiera aportar más. ¡Gracias por vuestro tiempo y salud!

4 notes

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